domingo, 7 de noviembre de 2010

PRESENTACIÓN EN SALAMANCA




Emilio Rodríguez y la Editorial San Esteban

Tiene el honor de
invitarle a la Presentación del libro de Emilio Rodríguez





Mar que huye. Antología

(Edición y estudio de Antonio Sánchez Zamarreño)



En el acto intervendrán:

Ricardo de Luis Carballada (Director Editorial San Esteban)
Antonio Sánchez Zamarreño (Profesor Universidad Salamanca)
Emilio Rodríguez


Sala de la Palabra
Teatro Liceo
Salamanca
Lunes, 15 de noviembre de 2010, a las 8 de la tarde

lunes, 4 de octubre de 2010

INVITACIÓN



Emilio Rodríguez

y la

Editorial San Esteban



Tiene el honor de invitarle a la

Presentación del libro de Emilio Rodríguez




Mar que huye. Antología

(Edición y estudio de Antonio Sánchez Zamarreño)



En el acto intervendrán:

Ricardo de Luis Carballada (Director Editorial San Esteban)
Antonio Sánchez Zamarreño (Profesor Universidad Salamanca)
Emilio Rodríguez



Salón de Actos
Convento Santo Domingo el Real (PP.Dominicos)
C/Claudio Coello, 141.- 28.006 Madrid
(Metro Núñez de Balboa)

Lunes, 18 de octubre de 2010
8 tarde

lunes, 5 de abril de 2010

PRIMAVERA INTERIOR



I

Como mañana en ciernes, como fuego
que va prendiendo días y rastrojos,
así vemos el tiempo y sus despojos
adentrándose ahora en arco ciego.

Tenemos una torre ante los ojos,
queremos ser pisada como ruego.
Quedarnos en el vértice del juego
mientras siglos se agostan en abrojos.

Venimos de la lluvia, de años francos,
entre volcanes tercos y veloces
hasta la luz criada en los barrancos.

Venimos sin venir y somos voces
que convergen ahora en sueños blancos
o describen la noche con sus roces.

II

Como la voz de abril el prado agita
y clava por su piel parlantes flores,
perviven en tensión estos colores
dibujando otro ser que en mí palpita.

Como se eleva el suelo y sus fulgores,
la voz desde la sangre delimita,
nueva vida levanta, y precipita
otra piel que nos viste de esplendores.

Del árbol la lección sigue constante.
Él duerme y se levanta, reverdece
para ascender en lumbre fulgurante.

Senderos de certeza y sol que crece
por dentro de los ojos, incitante,
la mirada que enciende y no perece.

(Publicado en el cuaderno “PASIÓN EN SALAMANCA” – SEMANA SANTA 2010)

sábado, 23 de enero de 2010

DESCALZOS POR EL SUEÑO



Ahora es otro día, y otra noche
se cuelga en las persianas de la siesta.
Descalzos por el sueño, perseguimos
las playas de un futuro sin esquinas
que ya está dibujado en los cuadernos.

Vienes como del mar y llegas siempre
a la hora de una huida o un desplante.
Enciendes una lámpara sin brillo
y llevas la mirada de los días
que se quedaron solos, castigados
cuando el reloj más lento dio las doce
para decir que el día era una noche.

Los viernes agudizan tu mirada
y se quedan sentados, observando
variantes del termómetro del miedo.
Una escalera sube y otra baja,
mientras suenan las voces del recuerdo.

Detrás de cada incendio hay unos ojos
que llevan luminarias a otros días.
Te alejas con los vientos de poniente
y construyes un trono a la memoria
de aquellos que llevaron con nosotros
las andas de un desfile por el tiempo.

Detrás de los arbustos del invierno
está creciendo ya la primavera.
Venganza de los días humillados
o tiempo para andar estando quieto.
Algunos pensamientos nacen siempre
de los residuos fríos del desayuno.

(12 de Noviembre)

domingo, 20 de diciembre de 2009

NAVIDAD





( Que se propague y florezca
en todas las miradas)


Un grito y una luz,
la noche estalla.
Se nos abren los montes
y amanece
todo lo que perdura,
lo que es fuerte,
capaz de conducirnos
a lo alto.
Historia de fulgores,
de manos apoyadas
y de voces
que acorralan el fuego
y nos lo brindan.
Después de tanta sombra
apunta el día
que será permanente
y será nuestro.

Emilio Rodríguez
( Diciembre, 2009)

viernes, 30 de octubre de 2009

HISTORIA DE TUS DIENTES




Te miro y me descubro, antes de las batallas,
más allá de los límites que marca el calendario.
Es este rostro esquivo que te pones los viernes
para mirar sonidos de espejos o campanas.
Porque detrás del viento, los cristales respiran
y se quejan los álamos sobre la piel del agua.
A veces también vienes en forma de tormenta
de viento con palomas, con espinosos lirios.
Delgada y contumaz, respira la violencia
y se queda invitada, cosida en tus arrugas.
No dejas de gritar y de poner los platos
para un banquete lúgubre, con un solo invitado.
Poema del ayer, alarido de entonces,
por donde las paredes crecen y se adelgazan.
Venimos de la voz y en ella regresamos,
por las laderas broncas de este país sin sueño.


II


Era el rostro y el rastro de aquellos días tuyos
un diálogo de leznas y de manos cortadas,
una variante turbia de los grandes contactos
entre ayer y mañana, con todos los ocasos.
Lo que se ve de lejos, lo que resuena y brilla,
con los dedos del alba cultivando el desprecio.
La historia también era travesía de un desierto,
un tramo de vocablos brillantes como esquirlas
o lagartos que anuncian el final de los gestos.
El barco de papel que siempre está llegando,
cuando mueren las luces y se borra el aliento,
y las noches más lentas se acomodan al sueño.
Tus palabras son gotas de una lluvia arrastrada
con sonido de tejas y agobio de alacenas.
Ahora es otro siglo, como todos los lunes,
y se abren los armarios que esconden el pasado.
Ahora llueve escarpias y se incendias balcones
en la espalda del miedo donde guardas el llanto.
Quedan geranios lentos y adjetivos doblados.
Escribir es otro intento, declarado inservible,
de gustar la ceniza y escuchar a los muertos.
Casi como guardar el fragor de los truenos
en el cuenco abollado de cada desayuno.


III

Y de tus ojos súbitos se desprenden licores
que llamamos romances, restos de otras huidas.

lunes, 3 de agosto de 2009

PALABRAS PARA SIXTO

Este poema ha sido publicado en la revista PAPELES DEL MARTES, Nº 42. Salamanca. Primavera 2009.

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Una nube de hielo te borró la mirada,
noticia en catarata o rito de silencio.

Nos queda tu sonrisa y unas manos cordiales
llenas de humanidad, de cercana viveza
para seguir guardando la esforzada presencia
ahora separada de tus ojos diarios.

Te has ido al otro lado, orilla del silencio
que nos sigue llamando como playa lejana.

Guardamos un incendio de palabras y días
apilados y vivos, como querencia de siglos.

Seguiremos la ruta sembrada de sonidos
que nos lleva a la cumbre de todas las miradas.

Un nube de acero, noticia de tu ausencia,
nos dejó sin palabras, sin pulso, sin aliento.

Y todas las ventanas parecían cerradas.
Se borraron las puertas, pasarelas del sueño,
cuando sonó ese grito pregonando la ausencia.

Un cuchillo encendido nos limó las esquinas,
nos clausuró los ojos nos licuó las huellas.

Ahora, de otro modo, estás permaneces
en los gestos gastados, recuerdos y sonidos.

Nos queda tu sonrisa que apresura vivencias
de clara humanidad, avidez de horizontes.

Seguiremos subiendo a donde tu solías
colocando tu nombre a las sendas de roca,
sembradas de vocablos y de días con tu imagen.

Ahora solamente el eco de un portazo
nos sacude los sueños, nos oprime las sienes.

Pero todos tenemos un rincón con tu sombra,
con tu gesto cargado de entrañable ternura.

Una nube apagada nos quitó el horizonte,
pero hay otra presencia, otra forma de vernos.