martes, 30 de junio de 2015

BALTANÁS, CORRAL DEL ÁIRE. RUTA DE LAS CABAÑAS PASTORILES

Editado por la Asociación de la Virgen de Revilla, San Gregorio y Camino Llano, con fotografías y textos de José Mª de la Fuente García, poemas de Emilio Rodríguez y coordinado  por  Luis Antonio Curiel Calleja, ha aparecido un libro excepcional: Baltanás, Corral del Aire. Ruta de las  Cabañas  Pastoriles.


El  libro, ilustrado con magníficas fotografías,  es un Homenaje a los Pastores, a su forma de vida, al legado que nos han dejado. Unas páginas cargadas de amor y sentimiento hacia ese noble oficio del pastoreo.
Es además una  muestra representativa de  los chozos o cabañas y corralizas que,  construidos piedra a piedra,  se  encuentran en los  campos de Baltanás y su comarca y  que constituyen  un patrimonio único,  digno de ser conservado  para conocimiento y disfrute de  las generaciones venideras.

El libro está disponible en:
MUSEO DEL CERRATO CASTELLANO
C/ La  Virgen, 16
34240 - BALTANÁS (Palencia)
Teléfonos:  672 14 59 30  -  979 79 00 49

lunes, 23 de marzo de 2015

ESTADO DE SITIO




La tapia cenicienta
que confluye
       en un rincón de luz
                  enfebrecida,
delimita los tiempos,
los afanes
      de aquella infancia
lenta

      que no tuve.

sábado, 20 de diciembre de 2014

lunes, 22 de septiembre de 2014

LUGAR DE MANANTIALES


Texto del Profesor  Antonio Zamarreño con motivo de la publicación de LUGAR DE MANANTIALES


Querido Emilio: recibimos, sin contratiempos, tu nuevo hijo: "Lugar de manantiales". Muy tuyo. Totalmente tuyo, en todos los sentidos. No lo digo solo por la vuelta-en un poema cumbre- a Jonás, sino porque esta poesía lleva, como siempre, cada una de tus arrugas: tus noches, tus árboles, tus lluvias, tus barcos, tus frutos encendidos, tus ventanas, tus cierzos, tus relojes, tus palomares, los ritos del fuego de tu infancia. Reconozco bien esa poética de los límites, donde la palabra nombra detrás de sus alambradas. Yo diría que, como siempre, la palabra "desnombra" y, de ahí, las continuas elipsis, tan trabajadas en este libro. Me interesa tanto, por eso, un poemas como el que titulas "Cuestión": "Y la palabra crece, / se escapa/ de nosotros./ ¿O somos la palabra/ huyendo/ eternamente/ de sí misma?" A eso lo llamo yo "desnombrar": la palabra no fija realidades, sino fragmentos de utopía; no es una flecha que se clava en una porción de lo visible, sino una fecha siempre en tránsito: movediza, en perpetuo deshilacharse y desdecirse. Por eso, la angustia del médium (esa angustia de tener que decir lo inefable con signos gastados por la tribu): "La palabra que pasa / y no me encuentra/se queda, /cenicienta,/ por las ramas". Por eso también-qué machadiano, qué surrealista-esa entrada hacia el sueño, donde la palabra, perdida ya su identidad y su densidad, pueda ser, a un tiempo proto y post-palabra.

Estás preocupado-como todo poeta consciente- por la posible frustración del encuentro entre tú y ella: "Vinieron las palabras / y no nos encontraron". O: "Las palabras no crecen /en tus valles". Y es verdad: sin ellas, todo sería desierto, por donde galoparían "las hordas de la noche". Pero yo lo que veo en tu libro es que la palabra fundamental te sigue siendo dócil -"Desnudo la palabra/ y me la extiendo/ por dentro de la piel"- y que hay poemas aquí a la altura de lo mejor tuyo. Poemas y "visiones", como aquellas del "labio litoral", de la "tarde tan bisiesta", del" llanto vegetal" o de las relativas al tiempo: "Ceniza en el cabello / de todos los relojes".

En suma: que me ha gustado mucho.

Otro día hablaremos de la música, de ese endecasílabo quebrado que llevas como adherido a la raíz, desde hace ya bastantes años. No me molesta, pero me parece, a veces, demasiado previsible. A mí, que conozco el resto de tu obra.

Viva el octosílabo (por ejemplo)


Un abrazo muy fuerte. Antonio.

miércoles, 9 de abril de 2014

SONIDOS INTERIORES

Toda la noche sonó
                       en las almohadas.
                       Un murmullo de mar
                 que ya no existe
pero ha quedado impreso
                   su sonido
 en todos los rincones
                   de los sueños.
Ese mar  de los días
que vive sin nosotros
 y esconde su murmullo
 detrás de las pisadas.
Las puertas ignoran
 el ritmo de las horas.
Se quedan tan absortas,
                      tan lejanas
que recitan sonidos
 apenas aprendidos.
De peldaños que también
habían tenido melodía.
Memoria pertinaz
de un tiempo                                           
 sin contornos,
de semanas guardadas
en cabases de cartón.
Un cielo construido
con las cintas  guardadas
para jugar al corro la patata.
 Antigua llamarada
    sin calor,
quizá visible solamente
desde el rincón
      de las escuchas.
 Un año se construye
       con residuos
de todos los olvidos.
 Vocablos que tuvieron
                           su momento
 y quedaron parados
       como pájaros
encima de los libros
                         de aquel curso
que nunca había tenido
                         calendario.
                                                                        

lunes, 16 de diciembre de 2013

domingo, 10 de noviembre de 2013

PISADAS DE SILENCIO




Y las manos cansadas
                    y los ojos,
cargados con esquirlas
de los sueños,
se te fueron reduciendo
     como pequeños ríos
que han perdido
                  la memoria.
Y todo tu caudal
              fue sólo huella
de un flujo semejante
al crecer de las paredes.
Porque detrás del calendario
se esconden siempre
                las pisadas
del miedo, con los ácaros
que arruinan y envejecen
los inicios.
Todo quedó a merced
             de aquella huida
practicada en el tiempo
de un eclipse.
Porque las puertas saben,
                       pero nunca
parecen escuchar
                 ni tener dudas.


                    EMILIO RODRÍGUEZ